martes, 10 de julio de 2012



Maltrato infantil



La definición de «maltrato» debe, además, tomar en cuenta, al menos, tres criterios:
en primer lugar, la consideración de una acción u omisión como «maltrato» depende,
 en muchos casos, de la edad del niño; en segundo lugar, la situación psico-fisiológica
 del menor puede condicionar las consecuencias de la acción u omisión ejercidas sobre
 él, lo que puede conllevar una relativización de su consideración como maltrato; y
, en tercer lugar, hay que tener también en cuenta que no necesariamente todos los
 actos de maltrato tienen por qué dejar secuelas inmediatas y visibles en el menor;
esto es especialmente relevante por cuanto las consecuencias importantes de los casos
 de maltrato infantil no suelen ser las físicas, sino las que afectan al desarrollo del menor
 a medio y largo plazo.
El abuso infantil ha sido un conflicto que ha persistido desde los pueblos y
civilizaciones de la antigüedad donde utilizaban a los niños para realizar sacrificios
y rituales. Sin embargo, según este texto, no hace tanto tiempo que la sociedad
 obtuvo control sobre el abuso en los menores de edad. En los Estados Unidos se
creó una organización la cual, se dedicó ayudar a niños desamparados y la misma
 fue conocida como “Child Welfare Movement”. Además surgieron otras organizaciones
 contra el maltrato infantil tal como la Sociedad Neoyorquina para la Reforma de los
 Delincuentes Juveniles en 1825, cuyo propósitos fue ayudar a niños maltratados y
abandonados por sus padres o familiares. Años más tarde se fundó en el estado de
 Nueva York la “Society for Prevention of Cruelty of Children” la cual, surgió como
 fuente de inspiración para desarrollar otras organizaciones contra el abuso infantil
 en los Estados Unidos y Europa. Aunque, según el texto, en 1874 fue la primera vez
 que se ganó un caso referido al abuso o maltrato de infantil cuando una menor de nueve
 años nativa del estado de Nueva York fue sometida a abuso físico. Una trabajadora de
caridad ayudó a la criatura y la misma se acudió a la Sociedad Americana para la
 Prevención de crueldad de los animales donde la trabajadora, encargada del caso
 de la menor expresó lo siguiente: “la menor merecía tanta protección como a un
 perro común” y con estos testimonios pudieron ganar el caso.5
Con todo, se considera que, en general, los criterios para calibrar una determinada
 situación como «maltrato» deben fundamentarse en las consecuencias en el menor
, tanto en los daños producidos como en las necesidades no atendidas de este.

[editar]El maltrato o abuso físico

Se define como «cualquier acción no accidental por parte de los padres o
 cuidadores que provoque daño físico o enfermedad en el niño o le coloque en grave riesgo de padecerlo».6
Los indicadores típicos del abuso físico en un menor son las magulladuras o moratones
en diferentes fases de cicatrización y de forma extendida en diferentes partes del cuerpo;
 las quemaduras con formas definidas; las fracturas de nariz o mandíbula, o en espiral de
 los huesos largos; las torceduras o dislocaciones; las heridas o raspaduras en la cara
y la parte posterior de las extremidades y torso; señales de mordeduras humanas; cortes
 o pinchazos; lesiones internas (en el cráneo o cerebro, síntomas de asfixia...).
El abuso de menores consisten en varios elementos y se enfatizan en dos ideas principales
 la cuales son: la asimetría de edad y el abuso de poder. La asimetría en edad se refiere en
 la diferencia de edad que hay entre el agresor y la víctima mientras que el abuso de poder
 es un factor necesario para el abuso infantil; ya que el mismo implica miedo y obtiene un
 rol dominante en el ámbito social. El abuso al poder se obtiene por medio de las experiencias
 y la madurez del agresor. Por esta razón la asimetría de edad se convierte en un factor en el
 maltrato infantil ; ya que por medio de la edad se pueden descifrar los niveles de experiencia,
 madurez y sobre todo de malicia del agresor.7

[editar]El abandono o negligencia física y cognitiva

La negligencia se identifica como la falta de proveer las necesidades básicas
 de un niño por parte de sus padres o personas encargadas.

  • Física (ej., falta de proporcionar comida o resguardo necesario, o ausencia de supervisión adecuada);
  • Médica (ej., falta de proporcionar tratamiento médico o para la salud mental);
  • Educativa (ej., falta de atención a las necesidades emocionales de un niño, falta de proporcionar cuidado psicológico o permitiendo que el niño use alcohol o drogas).
Estas situaciones no siempre quieren decir que un niño es descuidado. Algunas veces los valores culturales, los estándares de cuidado en la comunidad, y la pobreza pueden ser factores que contribuyen, indicando que la familia necesita información o asistencia. Cuando una familia falla en el uso de información y recursos, y la salud o seguridad del niño está en riesgo,desde entonces la intervención de la institución de protección y bienestar del niño podría ser requerida.9
El maltrato de menores en el seno de las familias es una de las causas contribuyentes a la problemática social que hoy en día se vive, cuyo producto último es el aumento en la incidencia criminal por parte de la juventud. El maltrato destruye el núcleo familiar, al romper los lazos de confianza y amor que son fundamento mismo de ella. El uso de la violencia por parte de sus padres y/o cuidadores la pone en tela de juicio la realidad de amor de los padres hacia los hijos.10

El abuso infantil se puede detectar de diversas formas especialmente cuando los encargados legales del menor dejan de tomar responsabilidades sobre el mismo. Según este artículo, han habido casos severos donde menores de 10 años tienden a cocinarse a ellos mismos porque los padres no han podido traer comida a la casa e incluso han ocurrido situaciones donde el menor permanecen más de 24 horas sin comer. Según esta revista, existen varios tipos de maltrato infantiles tales como, el abuso sexual (donde hay un contacto directo entre el agresor y la víctima), maltrato físico (donde ocurren lesiones y agresiones físicas en contra la víctima, no necesariamente hay abuso sexual), negligencia infantil (donde los padres o encargados legales descartan responsabilidades sobre el niño y al mismo lo abandonan) y el maltrato emocional (donde el agresor cosecha el miedo y la angustia sobre la víctima).11

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